Te presento una de mis frases favoritas: 

“Te encuentras a una conversación de distancia de generar diferentes resultados…”

Porque estoy convencida de que todas las conversaciones que tenemos son puertas para alcanzar los cambios que deseamos. 

¿Pero qué tipo de conversaciones? ¿Con quién, en qué contexto?

La primera conversación poderosa que debes revisar si deseas renovar tu vida o tu trabajo es CONTIGO MISMO. 

Observa estos datos:

  • El 85% del tiempo estamos hablando con nosotros mismos
  • Tu conversación interna determina tu estado físico, reacciones y comportamiento.

Estás CONVERSANDO [email protected] mismo prácticamente todo el tiempo. 

 

Y te pregunto: ¿qué tipo de conversaciones permites que se establezcan en tu interior?

Los logros o decepciones en tu vida (económicos, de salud, laborales, familiares) tienen muchísima relación con las conversaciones que suceden dentro de tu cabeza. Cada pensamiento genera una reacción emocional y física que se convertirá en un comportamiento. 

 

Un ejemplo: 

  • Suena el despertador a las 6:00 a.m. Reacciono y pienso: “Estoy cansada, no dormí bien, tengo mil cosas que hacer y quién sabe para qué me alcance el tiempo”. 
  • Acompaño el pensamiento con alguna emoción como: agobio, frustración, pesimismo.
  • El cerebro genera una reacción química ante el peligro produciendo adrenalina y cortisol. 
  • El resultado físico general es de dolor de cabeza, malestar estomacal, irritabilidad, dificultad para concentrarse, postura encorvada, mirada baja, arrastrar los pies. 

 

Cuando una persona se encuentra en este círculo de reacciones físicas, lo más probable es que actúe con apatía y desgano, sea menos productiva, creativa, posponga las cosas o no tenga iniciativa.

Decía Henry Ford: “Tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes, tienes razón”. 

Las investigaciones indican que el 70% de nuestra conversación interna son pensamientos negativos (y la mayoría sin fundamento). 

 

A este tipo de pensamientos se les llama pensamientos chatarra. Porque son ideas o juicios negativos que frenan tu crecimiento, son un obstáculo en el avance hacia tu propósito,   y no te ayudan a sentirte satisfecho con tus logros.  

Son esas voces que dicen: “Eso no es para mí”, “Las cosas son como son y no puedo cambiarlas”, “No puedo hacer bien o lograr este reto”, “Las cosas siempre me salen mal”, etc. 

 

¿Te ha sucedido que intentas algo diferente y en poco tiempo tienes pensamientos negativos? Parecidos a: “Esto es muy difícil”, “No sé cómo hacerlo”, “No sé para qué vine”.

Una práctica para cerrar la puerta a estos pensamientos es sustituirlos por otros que se abran a la oportunidad. Por ejemplo, he usado éste: 

 

Soy dueña de mis pensamientos, elijo pensar aquello que me ayuda a lograr mis objetivos.

 

También puedes utilizar palabras como “todavía” y “aún”, que le recuerdan a tu mente que estás atravesando un proceso. Por ejemplo: “No sé cómo hacerlo TODAVÍA… Y puedo aprender más sobre esto”. 

El hábito de creer en lo posible crea una mentalidad de crecimiento. 

En mi experiencia como capacitadora, he confirmado una y otra vez que lo que piensas que eres capaz o no de hacer es resultado de tus emociones. 

¿Qué mejor manera de realizar ese trabajo que generando conversaciones poderosas contigo mismo?

 

Recuerda: SI LO CREES LO CREAS.

 

Soy Areli Díaz y me encantará leer tu propia experiencia practicando conversaciones poderosas que hagan crecer tu potencial. Me encuentras en [email protected]

 

P.D. ¿Te gustaría agendar una llamada de Mentoring Express de 30 mins gratuita? Da click aquí (link) para que podamos conectar en persona y potencializar tu talento.